miércoles, 20 de octubre de 2010

la necesidad de registrar.


Es difícil, al menos para mi, mantener una armonía constante entre el malestar y la escritura. Cada vez que siento una especie de golpe o un firme garrotazo de la regularidad de la vida, o  bien, alguna ínfima contradicción hipersensible entre la cadena de la sobre-vivencia; me veo en la necesidad de escribirlo y expresarlo para dejar registo de aquel sentimiento que,  con la fuerza del tiempo y la distracción del engaño, se va diluyendo: se marcha el dolor de aquellos golpes y contradicciones; "los garrotazos de la vida" como decía La Colorina. Sin embargo, hay que hacer el intento de dejar huella de aquello; pues el registro, o el almacenamiento del malestar en algún rincón de la memoria, como diría Agustín de Hipona, se vuelve necesario para la condición de existencia, siempre en términos de sensibilidad. Es una necesidad para el recuerdo, que en sus límites del olvido conllevará a una reminiscencia saludable para el sufrimiento del presente, de la eternidad. Un malestar con el que supo convivir mediante de la escritura el caballero Kafka, en la vida con un diario de vida.

sábado, 2 de octubre de 2010

teodicea de vuestra alegría.

Esto ya se convierte en una cuestión del devenir. O quizá una absurda trayectoria cíclica con múltiples formas irreductibles entre sí; que, sin embargo, pueden compartir un mismo contenido oculto y místico.

Así el tiempo, como los días, conjeturan impasiblemente juicios diversos de mis contradicciones internas, que a una resistencia constante, no permiten demostrar ningún indicio de sus elementos verdaderos.

¿Cuál es la pretensión de aprehender sino el absoluto del problema el olfato más superficial que condujera a entender aquellas contradicciones? El inmarcesible cuestionamiento del sentido. 

Es eso que dicen quietud. La imposición de una masa religiosa en el tiempo de mi existencia ajena a todo eclectisismo gratuito e invariable.  La inmaculada humanidad.

Es el triunfo de la apariencia. La derrota del silencio. 
 
La teodicea de vuesta alegría.



martes, 14 de septiembre de 2010

infinita tristeza

Un sufrimiento eterno que se mantiene oculto es componente constitutivo de la vida misma. El sufrimiento manifiesta su existencia esporádicamente, pues él, sabe actuar; espera el más mínimo vacío de engaño e invensión social para acercarse a tu corazón y decirte, con su mano en tu hombro: "no hay verdad más necesaria para la buena sobrevivencia que reconocerme eternamente; convive conmigo y hazme el amor cuando me manifieste". Desde entonces, no quiero olvidarme de su existencia; pues ella, me recompone.

martes, 24 de agosto de 2010

La posibilidad de Don Quijote.


La clásica lucha entre los sentidos y las ideas tienen una larga trayectoria en nuestra historia universal: desde el maravilloso mundo griego hasta nuestros tiempos de hipermodernidad. Por un lado se sostiene que el mundo concreto, mediante los sentidos, es la condición suficiente para llegar al conocimiento total de la realidad, y así, llegar a un posterior estado de felicidad. Mientras que por el otro lado se sostiene que el mundo de las Ideas es la realidad oculta que está detrás de este mundo falso y corrompido, y que si llegamos a aquel mundo escondido, alcanzaremos la verdadera felicidad.

La adhesión rotunda y ciega hacia alguno de estos dos enfoques nos conlleva a permanecer eternamente en una desgastada discusión sobre si la felicidad o el bienestar la encontramos en la realidad concreta o en el mundo ideal. Creo que a grandes rasgos, ante este escenario, es importante sintetizar la discusión en un punto medio, vale decir, nutrirse de la dispersión de las ideas y la realidad cruda y concreta; o en otros términos, en irse en la volá y despabilarse.

La representación de este punto medio que nos puede facilitar el trabajo de entender bien la clásica disputa entre idealismo-realismo es la inigualable obra literaria más grande de la historia universal: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes. Esta extensa novela tiene como protagonistas a dos figuras que representan en la mayoría de la obra estos dos enfoque antes mencionado. Es decir,  ese viejo loco de Alonso Quijada, más conocido como Don Quijote, y aquel campesino pobre de Sancho Panza.

Es evidente identificar a nuestro Don Quijote como la figura esencial de ese mundo ideal, el cual a partir de la voraz lectura por los libros de caballerías decide ser un caballero andante más de la literatura e ir con su caballo decadente en búsqueda de la justicia social, el amor, y la fama. No obstante, es necesario que nuestro caballero de la triste figura necesite de un escudero para su andanzas, por lo que llama a su vecino Sancho Panza, prometiéndole ser gobernador de alguna península conquistada por Don Quijote.

La mayoría de la primera y segunda parte de este preciado libro nos muestra la lucha entre un Don Quijote subsumido más allá de las ideas, pues lo encontramos en el mundo de la locura. Creo que esta es la característica más importante y esencial de nuestro caballero andante: los molinos como monstruos, la vasija como yelmo, la inexistencia de Dulcinea, los combates con enemigos que si no eran animales eran curas, liberador de ladrones y uno de los primeros anarquistas al liberar esclavos de las garras de su amo. Mientras que a su lado lo acompañaba este pequeño hombre sobre su burro, ya un poco contaminado con la locura de su amo en pensar ser gobernador de la península; no obstante, el compañero Sancho en la mayoría de la obra bajaba a su amo al mundo concreto, siendo un permanente vigilante de las locuras de Don Quijote; en un principio, Sancho supo diferenciar claramente entre la realidad y la locura, pero durante las andanzas, se hizo cómplice y participe del mundo platónico de Don Quijote, hasta el punto que al final de  la obra era Sancho quien quería seguir con las aventuras.

Es evidente que sin la presencia de Sancho Panza, osea, en su mayoría la presencia de lo real,  nuestro caballero andante no hubiese dado razones lógicas a sus cometidos bastante irracionales, como tampoco instruirnos en su filosofía de vida. Es ante esta última que el libro de Cervantes y el pensamiento de Don Quijote – el mundo de la locura-, nos dejará un legado eterno que nos ayudará en ciertas ocasiones a distanciarnos por un momento de la realidad concreta y racional. Esto quiere decir que la filosofía de nuestro caballero andante se sustenta esencialmente en la libertad, entendiéndola como la facultad que tenemos los seres humanos para desmarcarnos de lo establecido. Don Quijote decidió aventurar la vida ya una edad que no le era muy favorable, pero esta concepción del tiempo no estaba en su mente, pues él era un caballero andante: con un espíritu aventurero y una fuerza de caballero; enfrentar las adversidades era la condición existencial para cualquier caballero, ya sean ofrecidas por la propia  naturaleza o enemigos con que se tropezaba durante el viaje. El sufrimiento, así como en el regreso de Odiseo a su reino, era una realidad la cual era casi imposible evadir, sin embargo, la locura y el mundo ideal era más fuerte que los sentidos concretos; es por eso que quien más sufría era Sancho, que ante la cordura tenía que resistir a las andanzas de la libertad.

Por consiguiente, la locura de Don Quijote y su amor platónico nos ofrecerá siempre la herramienta para escaparnos de esta realidad a veces muy sólida y razonable; y el arma de nuestro caballero es la aventura, específicamente el viaje, como estado en oposición a lo establecido, es decir, ir sin mucha razón por el mundo aventurando la vida y encontrar ese placer de sentirse vivo –felíz- . De esta manera, la locura le dice a la razón, Don Quijote a Sancho: La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

domingo, 8 de agosto de 2010

vagancia.


dia jueves. sí. dia jueves.
te levantas y te preguntas:
("¿blasfemia o aforismo?")

respondes: "valparaiso".
te levantas. te vistes.
te lavas. comes. fumas.
cojes el metro y pajaritos.

pasaje y el número
treinta y ocho.

pisas el puerto. armas un
cigarrillo. preparas un
mate. y comienzas a 
caminar. a caminar. 
a caminar. a caminar.

cae la noche. no tienes donde
dormir. llamas a dos chicas.
dicen que maña es dia de 
trabajo. no de vinos ni de 
placer. suspiras. blasfemas

sube el frio. te ves solo. botado.
observado. triste. amargado.
libre. te ves: auténtico.

a caminar. a caminar.
a caminar. a caminar.

una obra de teatro gratis.
entras. armas un cigarrillo
preparas un  mate. te aburres.
 te vas. a caminar. a caminar. 
a caminar. a caminar.


armas un cigarrillo. pides
un litro de agua caliente.
preparas un mate. y preguntas:
¿dónde duermo esta noche?



martes, 3 de agosto de 2010

quiero descansar eternamente.

Quiero descansar eternamente,
inmovilizar la totalidad de mis
sentidos para escuhar los
ronquidos de la gente viva.
Quiero descansar eternamente,
silenciar todos mis gritos diarios
para rejuvenecer la piel
de las veradades familiares
Quiero descansar eternamente,
llenar mis bolsillo nocturnos
con los vacíos de la ciudadanía.
Quiero descansar eternamente,
cortarle las manos al amor
para escapar al infinito.
Quiero descansar eternamente,
vestir al mundo con cadáveres
de palomas ocultas para
que vuele hacia el Sol.


sept, 2009.

jueves, 29 de julio de 2010

tercer juzgado de policia local


Bastaron ciento y tantos pasos para llegar a ese lugar monumental, asfixiante, triste y violento, No haces otra cosa que sentirte insignificante; conteniendo todo llanto de desesperación y encontrar alguna estúpida razón que resista a la verdadera y única realidad que te ha recluido ahí: La Ley.
Debes hacerte responsable de lo que has cometido, pero no seas tan conciente de tu acto, que no encontrarás más que injusticia y asco por lo absurdo que te han hecho.
- ¿ tiene LyM rojo de diez?-
- No
- ¡Alfileres y ganchos a cien!-
- ¿ tiene LyM rojo de diez?
- No
- ¿ y phillip morris?
- Tampoco
- ¡Vaya mierda!