viernes, 17 de agosto de 2012

echoes


Dicho tiempo vivido vivirá por sus ecos.






Extraños pasando por la calle.
Por casualidad sus miradas separadas se encuentran.



¡Y nadie vuela alrededor del sol!

sábado, 11 de agosto de 2012

desencuentro.

Sangras por dentro, todo es cuento,
 todo es vil. 
Por eso en tu total fracaso de vivir, 
ni el tiro del final 
te va a salir. 


Cátulo Castillo.

sábado, 21 de julio de 2012

superficie

El vacío enciende los pasos inseguros que rechazan la luz del Sol. Llegar a este último es tener al menos una claridad de la superficie que soporta los pasos. ¿Qué hay de soportable para una superficie que recibe pasos trémulos, sin peso, sin telos? La claridad sobre donde nos situamos deviene en oscuridad instantánea. Llegar al Sol implica tener un poco de conciencia sobre el proceso-superficie-que naturalmente nos llevará hacia él, fuego bestial. Aunque lo bestial no es el fin del fuego, sino la misma inseguridad que no permite ni siquiera afirmar el significado de la superficie y su puerto, el Sol. Esto es el vacío. Incertidumbre interminable. Caer a él desde un impulso absolutamente propio cierra de manera trascendental toda posibilidad de volar sin alas. Quedando sólo la posibilidad de reconocer lo no absoluto de la caída, es decir: ¡tengo más razones! que ¡no sólo son de mi propios pasos trémulos, sino la bravura de otra materia que anhelaba la formación y multiplicación de más materia a través de mi materia! Esta chispa de justicia es una pequeña apertura hacia  nuevas posibilidades de escapar del vacío paralizante. La superficie deviene así en un instante de claridad en medio de una oscuridad, del vacío. ¿Cómo convivir sobre una superficie que simultáneamente deviene en vacío y plenitud, por consecuencia, en oscuridad y claridad? ¿Cuál es entonces su consistencia para querer llegar al Sol? El problema inacabable es que toda superficie adquiere notoriedad por las mismas garras de la bestia del fuego, y a veces suele ser tan profunda, tan intensa, tan cercana su impacto de iluminar, clarificar y retener seguridad en los pasos, que inmediatamente suele enceguecer, oscurecer, vaciar, insegurizar. ¿De qué manera entonces el ser humano pone el límite temporal para vivir con seguridad si se mantiene en esta inacabable superficie orientada y desorientada? ¿Es el recuerdo una de las herramientas para ampliar la conciencia de nuestros pasos y caídas? ¿Por qué olvidar con tanto odio una  simple materia que cayó al vacío por su inseguridad e ignorancia de su superficie, y por consecuencia, del Sol? ¿Es lo suficientemente justo acribillar al verdugo con el olvido? ¿Son los efectos colaterales de la caída los únicos determinantes para juzgar al torpe que se cayó y al querer buscar posibilidades de reparar su caída sigue multiplicando sus efectos? ¿Es la superficie lo suficientemente invisible para sólo mostrar el reflejo más venenoso del fuego? ¿Es el tiempo un sujeto redentor del sufrimiento? ¿Es la distancia y su silencio el equilibrio de los reflejos de la bestia del fuego? ¿Queremos matar a quien en su propia caída nos ha dejado desnudo en medio del vacío? ¿Es eso el amor que odia? ¿O el odio que escapa del amor? El reconocimiento de la totalidad de la vida como una superficie orientable y no orientable es el acto puro de cualquier amor. Es el recuerdo un símbolo más de aquello. Y el deseo de querer llegar al Sol no parece una idea tan lunática. 

interpretaciones.

El reconocimiento de la inexperiencia y sus efectos inconscientes, tales como la no proyección de la formación de una nueva vida, se convierte en un conocimiento consciente que habitó escondido y falseado, transformándose así en una segunda realidad aparente.

El concebir y recibir aquel reconocimiento como un acto de traición, no sólo daña a quien cree ser víctima, sino que también hiere en tanto injusticia a su supuesto culpable.

No es así.

domingo, 8 de julio de 2012

Ideología.




La visión de la vida ha devenido en la ideología que crea la ilusión de que ya no hay vida.



T. Adorno.
Minima Moral. Reflexiones sobre la vida dañada.

vuelo.

El desierto avanza sigilosamente. Y el aire se traslada como un péndulo insoportable. Nuestras narices gozan de pequeños momentos lúcidos. Son los últimos instantes de caminos visibles. ¿Volarán los presentes respirables y los primeros estados de rutas inacabables? Tal vez no, una lengua nueva caerá por el pueblo.Tal vez sí, las yerbas se reacomodan para dialogar con el Sol. Sólo un horizonte reconocido de mirada altiva segura para volar ofrecerá las palabras que responde a tal pregunta.

jueves, 28 de junio de 2012

urgencia

Hay cosas difíciles de revelar. Como sentidos indescifrables que circulan aleatoriamente en el interior de mi cuerpo. Pero ya al saber que su danza es aleatoria, en alguna medida, los descifro. Esto conduce a situarme en el límite de lo descifrable e indescifrable de lo que transita en mi. De lo comprensible e incomprensible. La necesidad de conocer lo que sucede al interior de mi cuerpo tiene urgencia sólo por el hecho mismo de que se manifiesta al exterior. Una exteriorización incómoda. La continuación aproblemática de la fluidez de la vida se paraliza con el objetivo autoreferencial de comprenderse, palparse y preguntarse. De esta forma lo sentido por mi cuerpo busca respuestas claras de lo que sucede allá en el interior de mi cuerpo. En otras palabras es la interminable lucidez que por su pretensión de iluminar el rincón más oscuro e inhóspito termina por enceguecer todo a su alrededor, todo su interior y exterior. Es la oscuridad embalsamada por la propia desesperación de la claridad.