viernes, 31 de diciembre de 2010

resistencia

Se vuelve irresistible caer en la discontiuinidad de nuestro tiempo. Adherir a vuestro quiebre anual de la estruendosa orquesta de abrazos y buenos deseos es legitimar esa coacción monumental que, a cierta edad con obligatorias condiciones, es irresistible. La resistencia, a decir verdad, no es más que un instrumentito de coartada para legitimar el aparente sentimiento de exclusión. Es una cruda ideología que, más allá como anelgésico, tiende a rechazar lo real e inherente de nosotros: la adhesión. Esa fuerza constitutiva humana natural social e incontrolable que es capaz de alinearse/alienarse al más mínimo ruido exterior: desde los festivales violentos mundiales hasta los excluidos gritos compartidos de desesperación. Aunque se podría contraecir la adehsión con eso que se llama soledad. Como momento real - y no ideológico- de la resistencia, estado verídico de la exclusión y el rechazo a, por ejemplo, la estruendosa orquesta de abrazos y buenos deseos. Sin embargo, cualquier estado que podría visibilizar realmente la resistencia o la negación concreta de la adhesión, no serviría más como la principal alimentación ideológica de la resistencia. La nube metafísica de la resistencia se reproduce y robustece con la soledad, se hace ella misma. Cuando en realidad, la soledad es solo ese llanto totalmente temporal y mañoso de nuestra conciencia-complacencia. Y la constante contribución de lo real en cuanto soledad hacia lo nebuloso e ideológico de la resistencia -como un flujo-; va adquiriendo una fuerza de reciprocidad que, a la vista de nuestra inocencia, se unifican; es decir, concebimos ya concretamente el estado de soledad como resistencia: soledad es resistencia; o bien, el aislamiento es una expresión sutil de rebelión y extensión de la resistencia. Pero creo que acá es donde tenemos que poner cuidado, ya que la regularidad de cualquier acto social es la condición básica para la institucionalización. Entonces, institucionalizar la soledad como resistencia es caer en otra verdad aparente de lo real. 
La resistencia así, como la última lucha que creemos dar contra las múltiples orquestas que se nos presentan e imponen masivamente, justificada en la realidad como soledad; se convierte en el instrumento ideológico que nos permite respirar, estar por momentos tranquilo. El descanso que nos cosecha su espléndida forma: la soledad, satisface siempre por momentos, eternamente por lapsus, ese sentimiento de exclusión al ruido exterior, la negación falsa y desesperada de la fiesta. El triunfo inmutable y constitutivamente humano de la adhesión.

martes, 14 de diciembre de 2010

viajero que no huye


Tremulín, ha llegado el tiempo de evaluar. Aguantaste el tormento más peligroso enviado por los dioses sin ayuda de nadie; quizá de unas cuántas lágrimas que retornaron a tu garganta. Pero al parecer,  en cuanto a su forma lejana, al discurso y a la idea misma; es momento de que suspendas por un brazo macabro. Que de verdad, en cuanto a lo esencial, al contenido y a la realidad misma; es hora de que sigas sobreviviendo, con bombilla y tabaco en boca, en posada cualquiera. Con el grito silencioso que siempre te ha caracterizado: la desesperación oculta y motivada por sonrisas. Así como un corazón más, humedecido por las nubes eternas que lo diluyen todo. Hasta mi alegría.

viernes, 19 de noviembre de 2010

cuentame una historia original.

Y esa quebradura eterna de tu voz, 
serena mía; compañera de las
derrotas siempre injustas hacia
quienes no izamos el trapero
sucio de la forma cínica del amor.

Es tu sinceridad siempre cauta
y a veces, romántica, que nos
mantiene un horizonte frágil
de seguridad y sostén líquido
al tormento inefable concreto:

de la amargura, el viaje interior
que culmina la incomprensión
infinita de las interrogantes. 
Eres tú, enemiga de la primavera
sonriente, eterna yerba seca.

Entre cada sorbo y humo que
mis sentido, siempre en la
caída futil, dialógan entre sí
para encontrar una forma de

respuesta a la razón, suprema
inmaculación de lo común;
no siguen el camino más
infitesimal que la perdición.

Enredado así, subyugado allá,
por las creencias de la más
simple palabra, envuelta de
autoridad: marchitan, caen,

mueren...

Y tú, compañera mía seguirás
allí, esperando blasfemia
alguna de odio a la constancia
del mismo aire inspirado.

Me enverdecerás más la yerba
siempre amarga; conducirás
el destino obediente del hilo
fino transparente hacia mis
pulmones. Caeras en mí,

caeré siempre a tu horizonte.

sábado, 6 de noviembre de 2010

encorváos



Hay momentos en que uno se debiera observar para responder a la inquietud de aquel sentimiento de molestia o dolor que sobrelleva en la espalda: efecto de estar sentado por horas interminables frente a la computadora; ya sea por razones de estudio, de trabajo u ocio.
  Es triste pensar que nuestra época  -dentro de la historia universal- sea consumida en su mayoría por seres humanos que se la pasan toda su vida sentados, y poco caminando; y peor aun frente a una pantalla que no te dice nada. Que ni siquiera se molesta en formular una expresión de comunicación; pues debemos construir su  habla para que nos sintamos comunicados. Inventamos un sistema de conexión que aparenta darle vida a esta máquina: pues así es la única manera en humanizar nuestra (pre)ocupación. Es una locura: humanizar virtualmente nuestra existencia, nuestra miseria. ¿ Hay algo más absurdo que simplificar y reducir lo complejo de la realidad en un simple código informático? Necesitamos la ciencia para la sobrevivencia. Es el orden de todo desorden que se oculta tras una respuesta cientificamente correcta.  Y todo es peor cuando nos damos cuenta, hasta cierto punto. Nos sometemos con el disfraz conciente -desechando no serlo- para justificar, al menos, nuestro absurdum cotidiano. Este autoconvencimiento de saber y des-velar la verdad que se oculta detrás de las verdades no es más que una simple y ligera anestecia para justificar nuestras acciones. Es un infinito de convencimiento que pareciera tener un fin. Un infinito vulgar. ¿No somos capaces de contactar con la razón última de nuestro hoy? Me parece imposible y soberbia tal empresa. Tenemos que convencernos de nuestra alma limitada. De nuestro constante invento y artificio para responder a problemáticas que nos sirven de sobrevivencia. Vivimos en una religión constante. En una fé interminable. Quizá por eso no nos damos cuenta de la valoración desesperada a toda quietud emocional y física y numérica. El miedo responde a un grito silencioso de la desesperación en sociedad; de la cual nos vestimos naturalmente. El arte supremo de la comunicación social se ha potenciado con la simplificación científica de la realidad compleja: internet. Esto. Esta misma forma de matar nuestro tiempo. Pienso que así como el primer homínido mataba su tiempo encorvadamente intentando caminar hacia su propia sobrevivencia; hoy el hombre del capitalismo similarmente mata su tiempo encorvadamente hacia su muerte, y sobre todo, con la tristeza de estar sentado frente a una máquina que fácilmente puede no estar. Creo así, que hay que mirarse al menos por unos segundo, observarse. Sentir el infinito sentimiento absurdo con que nuestro corazón inocente es arrancado y violado por el tiempo en función de los códigos de nuestra época.
En fin, ya estoy entendiendo los dolores de espalda...(y comprendiendo la vagancia).

miércoles, 3 de noviembre de 2010

naturas

"Soy yo y mis circunstancias", decía un español. Claro, son en estos momentos en que hace más sentido, todo.
Descansar y sentirte descansado.
Sentarte por momentos sobre el aire del fuego. Quemar tus ojos con su seductor movimiento: la dialéctica en su esplendor.
Escuchar los gritos de la madera decadente que se va consumiendo. El diálogo constante, sin motivos, de las múltiples ramas que se van despidiendo de su materia sólida. Es el origen de su existencia.
los elementos, la música, el microcosmos, la planta, la tierra, la naturaleza: los componentes  reales que tienen el derecho a simplificar el todo con la nada. Todo aquello que por momentos es tan lejano, que se mal-entiende y contamina con conceptos vacuos-religión, Dios- ( todo concepto suele ser inútil); que solo cesgan el ser real de las cosas. Del cosmos natural. 
Cuando se acepta conocer ( o re-conocer) una nueva sabiduría, un conocimiento que no tiene otro orígen que el de este continente, de esta piel morena y negros ojos. Una realidad que nos parece irreal por el solo hecho de haber parecido muerta. Es ella la que estuvo mucho antes que nosotros llegasemos. Una realidad que ni siquiera necesita de la razón humana, del intelecto, de la comprensión: de la mentira de sobrevivir.
Entonces, cuando aceptamos  conocer un poco aquella realidad, aquellos conocimientos y sentidos a través de una simple medicina llena de fuego y agua, de sonidos incomprensible para la insignificancia urbana, es que me siento más culpable de ser un humano; es que me siento más fuerte para continuar como humano.

miércoles, 20 de octubre de 2010

la necesidad de registrar.


Es difícil, al menos para mi, mantener una armonía constante entre el malestar y la escritura. Cada vez que siento una especie de golpe o un firme garrotazo de la regularidad de la vida, o  bien, alguna ínfima contradicción hipersensible entre la cadena de la sobre-vivencia; me veo en la necesidad de escribirlo y expresarlo para dejar registo de aquel sentimiento que,  con la fuerza del tiempo y la distracción del engaño, se va diluyendo: se marcha el dolor de aquellos golpes y contradicciones; "los garrotazos de la vida" como decía La Colorina. Sin embargo, hay que hacer el intento de dejar huella de aquello; pues el registro, o el almacenamiento del malestar en algún rincón de la memoria, como diría Agustín de Hipona, se vuelve necesario para la condición de existencia, siempre en términos de sensibilidad. Es una necesidad para el recuerdo, que en sus límites del olvido conllevará a una reminiscencia saludable para el sufrimiento del presente, de la eternidad. Un malestar con el que supo convivir mediante de la escritura el caballero Kafka, en la vida con un diario de vida.

sábado, 2 de octubre de 2010

teodicea de vuestra alegría.

Esto ya se convierte en una cuestión del devenir. O quizá una absurda trayectoria cíclica con múltiples formas irreductibles entre sí; que, sin embargo, pueden compartir un mismo contenido oculto y místico.

Así el tiempo, como los días, conjeturan impasiblemente juicios diversos de mis contradicciones internas, que a una resistencia constante, no permiten demostrar ningún indicio de sus elementos verdaderos.

¿Cuál es la pretensión de aprehender sino el absoluto del problema el olfato más superficial que condujera a entender aquellas contradicciones? El inmarcesible cuestionamiento del sentido. 

Es eso que dicen quietud. La imposición de una masa religiosa en el tiempo de mi existencia ajena a todo eclectisismo gratuito e invariable.  La inmaculada humanidad.

Es el triunfo de la apariencia. La derrota del silencio. 
 
La teodicea de vuesta alegría.



martes, 14 de septiembre de 2010

infinita tristeza

Un sufrimiento eterno que se mantiene oculto es componente constitutivo de la vida misma. El sufrimiento manifiesta su existencia esporádicamente, pues él, sabe actuar; espera el más mínimo vacío de engaño e invensión social para acercarse a tu corazón y decirte, con su mano en tu hombro: "no hay verdad más necesaria para la buena sobrevivencia que reconocerme eternamente; convive conmigo y hazme el amor cuando me manifieste". Desde entonces, no quiero olvidarme de su existencia; pues ella, me recompone.

martes, 24 de agosto de 2010

La posibilidad de Don Quijote.


La clásica lucha entre los sentidos y las ideas tienen una larga trayectoria en nuestra historia universal: desde el maravilloso mundo griego hasta nuestros tiempos de hipermodernidad. Por un lado se sostiene que el mundo concreto, mediante los sentidos, es la condición suficiente para llegar al conocimiento total de la realidad, y así, llegar a un posterior estado de felicidad. Mientras que por el otro lado se sostiene que el mundo de las Ideas es la realidad oculta que está detrás de este mundo falso y corrompido, y que si llegamos a aquel mundo escondido, alcanzaremos la verdadera felicidad.

La adhesión rotunda y ciega hacia alguno de estos dos enfoques nos conlleva a permanecer eternamente en una desgastada discusión sobre si la felicidad o el bienestar la encontramos en la realidad concreta o en el mundo ideal. Creo que a grandes rasgos, ante este escenario, es importante sintetizar la discusión en un punto medio, vale decir, nutrirse de la dispersión de las ideas y la realidad cruda y concreta; o en otros términos, en irse en la volá y despabilarse.

La representación de este punto medio que nos puede facilitar el trabajo de entender bien la clásica disputa entre idealismo-realismo es la inigualable obra literaria más grande de la historia universal: El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes. Esta extensa novela tiene como protagonistas a dos figuras que representan en la mayoría de la obra estos dos enfoque antes mencionado. Es decir,  ese viejo loco de Alonso Quijada, más conocido como Don Quijote, y aquel campesino pobre de Sancho Panza.

Es evidente identificar a nuestro Don Quijote como la figura esencial de ese mundo ideal, el cual a partir de la voraz lectura por los libros de caballerías decide ser un caballero andante más de la literatura e ir con su caballo decadente en búsqueda de la justicia social, el amor, y la fama. No obstante, es necesario que nuestro caballero de la triste figura necesite de un escudero para su andanzas, por lo que llama a su vecino Sancho Panza, prometiéndole ser gobernador de alguna península conquistada por Don Quijote.

La mayoría de la primera y segunda parte de este preciado libro nos muestra la lucha entre un Don Quijote subsumido más allá de las ideas, pues lo encontramos en el mundo de la locura. Creo que esta es la característica más importante y esencial de nuestro caballero andante: los molinos como monstruos, la vasija como yelmo, la inexistencia de Dulcinea, los combates con enemigos que si no eran animales eran curas, liberador de ladrones y uno de los primeros anarquistas al liberar esclavos de las garras de su amo. Mientras que a su lado lo acompañaba este pequeño hombre sobre su burro, ya un poco contaminado con la locura de su amo en pensar ser gobernador de la península; no obstante, el compañero Sancho en la mayoría de la obra bajaba a su amo al mundo concreto, siendo un permanente vigilante de las locuras de Don Quijote; en un principio, Sancho supo diferenciar claramente entre la realidad y la locura, pero durante las andanzas, se hizo cómplice y participe del mundo platónico de Don Quijote, hasta el punto que al final de  la obra era Sancho quien quería seguir con las aventuras.

Es evidente que sin la presencia de Sancho Panza, osea, en su mayoría la presencia de lo real,  nuestro caballero andante no hubiese dado razones lógicas a sus cometidos bastante irracionales, como tampoco instruirnos en su filosofía de vida. Es ante esta última que el libro de Cervantes y el pensamiento de Don Quijote – el mundo de la locura-, nos dejará un legado eterno que nos ayudará en ciertas ocasiones a distanciarnos por un momento de la realidad concreta y racional. Esto quiere decir que la filosofía de nuestro caballero andante se sustenta esencialmente en la libertad, entendiéndola como la facultad que tenemos los seres humanos para desmarcarnos de lo establecido. Don Quijote decidió aventurar la vida ya una edad que no le era muy favorable, pero esta concepción del tiempo no estaba en su mente, pues él era un caballero andante: con un espíritu aventurero y una fuerza de caballero; enfrentar las adversidades era la condición existencial para cualquier caballero, ya sean ofrecidas por la propia  naturaleza o enemigos con que se tropezaba durante el viaje. El sufrimiento, así como en el regreso de Odiseo a su reino, era una realidad la cual era casi imposible evadir, sin embargo, la locura y el mundo ideal era más fuerte que los sentidos concretos; es por eso que quien más sufría era Sancho, que ante la cordura tenía que resistir a las andanzas de la libertad.

Por consiguiente, la locura de Don Quijote y su amor platónico nos ofrecerá siempre la herramienta para escaparnos de esta realidad a veces muy sólida y razonable; y el arma de nuestro caballero es la aventura, específicamente el viaje, como estado en oposición a lo establecido, es decir, ir sin mucha razón por el mundo aventurando la vida y encontrar ese placer de sentirse vivo –felíz- . De esta manera, la locura le dice a la razón, Don Quijote a Sancho: La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida”.

domingo, 8 de agosto de 2010

vagancia.


dia jueves. sí. dia jueves.
te levantas y te preguntas:
("¿blasfemia o aforismo?")

respondes: "valparaiso".
te levantas. te vistes.
te lavas. comes. fumas.
cojes el metro y pajaritos.

pasaje y el número
treinta y ocho.

pisas el puerto. armas un
cigarrillo. preparas un
mate. y comienzas a 
caminar. a caminar. 
a caminar. a caminar.

cae la noche. no tienes donde
dormir. llamas a dos chicas.
dicen que maña es dia de 
trabajo. no de vinos ni de 
placer. suspiras. blasfemas

sube el frio. te ves solo. botado.
observado. triste. amargado.
libre. te ves: auténtico.

a caminar. a caminar.
a caminar. a caminar.

una obra de teatro gratis.
entras. armas un cigarrillo
preparas un  mate. te aburres.
 te vas. a caminar. a caminar. 
a caminar. a caminar.


armas un cigarrillo. pides
un litro de agua caliente.
preparas un mate. y preguntas:
¿dónde duermo esta noche?



martes, 3 de agosto de 2010

quiero descansar eternamente.

Quiero descansar eternamente,
inmovilizar la totalidad de mis
sentidos para escuhar los
ronquidos de la gente viva.
Quiero descansar eternamente,
silenciar todos mis gritos diarios
para rejuvenecer la piel
de las veradades familiares
Quiero descansar eternamente,
llenar mis bolsillo nocturnos
con los vacíos de la ciudadanía.
Quiero descansar eternamente,
cortarle las manos al amor
para escapar al infinito.
Quiero descansar eternamente,
vestir al mundo con cadáveres
de palomas ocultas para
que vuele hacia el Sol.


sept, 2009.

jueves, 29 de julio de 2010

tercer juzgado de policia local


Bastaron ciento y tantos pasos para llegar a ese lugar monumental, asfixiante, triste y violento, No haces otra cosa que sentirte insignificante; conteniendo todo llanto de desesperación y encontrar alguna estúpida razón que resista a la verdadera y única realidad que te ha recluido ahí: La Ley.
Debes hacerte responsable de lo que has cometido, pero no seas tan conciente de tu acto, que no encontrarás más que injusticia y asco por lo absurdo que te han hecho.
- ¿ tiene LyM rojo de diez?-
- No
- ¡Alfileres y ganchos a cien!-
- ¿ tiene LyM rojo de diez?
- No
- ¿ y phillip morris?
- Tampoco
- ¡Vaya mierda!

martes, 27 de julio de 2010

La rebelión de las masas, pág. 150


Porque la vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido.
El hombre lo sospecha; pero le aterra encontrarse cara a cara con esa terrible realidad, y procura ocultarla con un telón fantasmagórico donde todo está muy claro. Le trae sin cuidado que sus ideas no sean verdaderas; las emplea como trincheras para defenderse de su vida, como aspavientos para ahuyentar la realidad.
El hombre de cabeza clara es el que se liberta de esas ideas fatansmagóricas y mira de frente la vida, y se hace cargo de que todo en ella es problemático, y se siente perdido. Como esto es la pura verdad- a saber, que vivir es sentirse perdido-, el que lo acepta ya ha empezado a encontrarse, ya ha comenzado a descubrir su auténtica realidad, ya está en lo firme. Instintitvamente, lo mismo que el náufrago, buscará algo a que agarrarse, y esa mirada trágica, perentoria, absolutamente veraz porque se trata de salvarse, le hará ordenar el caos de su vida. Estas son las únicas ideas verdaderas: las ideas de los náufragos. Lo demás es retórica, postura, íntima farsa.
El que no se siente de verdad perdido se pierde inexorablemente; es decir, no se encuentra jamás, no topa nunca con la propia realidad.

Ortega Gasset.

sábado, 24 de julio de 2010

puedo sentir ver y decir



Quizá no todo lo que se siente es mentira.



Es por estas crudas circunstancias
en que algunas históricas verdades
se van congelando por la jactancia
irrefutable de los gritos invernales.

Descrubir el personaje de la realidad
fue un intento fatuo, largo y quijotesco;
sin embargo, hoy, con este frío animal,
entiendo el significado de todo:


-ESTO-

viernes, 23 de julio de 2010

dos invitaciones.




Con las tijeras te de-forman la parte superior de
tu cuerpo. Un disgusto total para la re-presentación
social. Luego por debajo de la puerta te susurra la Ley:
-orden de arresto- . Eres un alcohólico. Disgusto 
consecutivo para asociarte con el exterior. Resultado:
Quedarse arrinconádo en el escritorio de la casa
reprimiendo toda voluntad y deseo de salir ¿a dónde?




al mundo.

domingo, 18 de julio de 2010

No despereis!


Arrincónate en dos mirada vacías
que busquen liberar tus deseos
ocultos por esa voz torcida
de la verdad santa y suprema.

¿Existen calles escupidas 
por zapatos viejos y rotos
de una juventud escondida
por años de ciegos y devotos?

Sin embargo no te desvistas
tanto por una lucha que 
bien puede ser más por
instinto que por lógica.

viernes, 16 de julio de 2010

Caminata de la angustia.


!! Representa tu magistral verguenza en mi cuerpo
ser indomable arrojado al mundo escondido;
no bebes en tu día ninguna gota de lamento
por el devenir constante de un cielo mordido ¡¡

Caminar por las calles sin saber el destino al cual llegar y sin un tiempo limitado que interfiera en el ritmo de tus pasos, podría ser una de las acciones más reconfortante y vitales para un presente al cual te es adverso sin darte cuenta que lo es. Vagar por esas callecitas un poco concurridas o caminos urbanos semi-desérticos con la cabeza en los cielos -una hecatombe a platón- u observando la gente que pasa al lado tuyo con una postura tan indiferente como tú muchas veces le has sido a ellos; o bien carecer de toda significación social que le puedes atribuir a los parajes y personas que te invaden la vista.

Existe un estado anímicos bajo el cual uno camina sin interesarse por el destino ni por el tiempo; un estado que podría contribuir a la emancipación de tu vida y que paradojicamente te hunde horriblemente para inyecetarte golpes vitamínicos y así ser un poco más conciente del todo - o de lo que te rodea-. Este vagar anímico es es la caminata de la angustia. . antes de hablar de esta, hay que tener presente que cuando se camina por alguna ciudad, suele hacerse de múltiples maneras: una es en solitario, preocupado de alguna que otra responsabilidad social o bien intentando de responder algun problema inútil; otra es acompañado con amigos o con seres no tan confiables, conversando temas interesantes o banalidades que solo las entiendes tú y tu acompañante, o bien ir construyendo un armamento de críticas con tu amigo con todo lo que los rodea y con lo que les espera. En fin, el caminar pienso que se puede ejecutar de múltiples formas, pero a mi no me interesan mucho aquellas. Así como también aquellas caminatas en donde vas acompañado con amistades, y se piensa y se conversa y se construye ideas o críticas hacia todo un mundo inconcebible; no obstante, aquellas amistades pueden contribuir inocentemente a la reproducción de tus mismas ideas y pensamientos hacia ciertos hechos: he ahí el valor de la soledad.

La caminata de la angustia es desesperante, odiosa, asfixiante y tóxica. Es quizá el estado de las andanzas más rudo y humillante que uno puede vivir en un presente dado. Su comienzo material parte desde el brutal rechazo a los destinos que frecuente u ocasionalmente uno debe o elige llegar; aquellos lugares que por un lado, crees que son obligatoriamente ir - moral y social-, o bien a lugares que unos cree que le van a ser de buen agrado, ya sean recreacionales o intelectules. Estos pueden ser: tu casa, la universidad, la sede del partido o el espacio de las asambleas, el cine, el café literario, el museo, la tocata, el bar, la biblioteca, una junta con tus amgios, conferencia de algún filósofo, publicación de algún libro , un cumpleaños, treekin al cerro; etc. Luego de sentir el rechazo a quellos destinos, viene el desconocimiento total del lugar al cual se debería llegar o el destino que te exige ciertas direcciones por las cuales transitar; el nacimiento del ¿a dónde voy?: una pregunta que te niegas a responderla, ya que sabes por experiencia todo ese proceso reflexivo que busca la respuesta correcta, resultando desesperante e inútil; por lo cual lo más sano es no responderla y eliminarla.

Acompañado de este desconocimiento físico al que se debería llegar, está la inexistencia del tiempo en su significado de normalidad, es decir, la violencia con que este ser coordina tu vida social en sí; no obstante, se conoce el tiempo en esta caminata como un ser absoluto que te permite el ocio y la libertad de hacer nada: principio esencial para la caminata de la angustia. Luego de no saber a dónde ir y rechazar aquellos lugares que son parte de tu vestimenta cotidiana y conceptualizar el tiempo solamente como un poder histórico que te ha ofrecido de su pequeña libertad - ilusoriamente pequeña-; ha de agregarse el estado de la angustia. Es la misma angustia de la que nos habla Sartre y que posteriormente se podría tildar como "medicina". La angustia es la causa de todos los rechazos a los lugares que antes mencioné; pues es la consecuencia del momento en que nos damos cuenta que las acciones que estamos ejerciendo durante un período de tiempo no concuerdan con nuestro sentimiento de pensar y ser y sentir y así se abren la posibilidad de ejercer otras acciones en otro lugar y momento. O quizá desconocemos esos otros momentos que nos den la posibilidad de ejercer acciones, quedándonos solo en aquel sentimiento ajeno a un presente determinado y simplificarlo o reducirlo a un significado total del mundo y de la vida.
Es que la angustia derriba todos los sentidos sociales que se han ido incoporando en tu vida como naturales, o en palabras de Bourdieu, aquellas "arbitrariedades culturales que ocultan la producción de su verdad objetiva". El momento en que detectamos la producción de esas verdades que se han ido legitimando y reproduciendo a lo largo de nuestra historia social, y luego sentir el sin sentido de aquellos sentidos o requisitos existenciales posicionados como verdades naturales; comienza la desesperación y la angustia. ( Dicen los utópicos que hay que ser proactivo y construir una sociedad y mundo mejor -desde al anarquismo al fascismo-; pero a veces pienso que se suele caer en una religión más, idealizando sociedades falsas para mantenerse vivos en una sociedad más falsa aún. Sí ha de considerarse la práctica sin tanto maquillaje discursivo.).
Luego de detectar todo aquello y comenzar a sentir ese escalofrío grotesco, se abre la posibilidad de caer en la caminata que surge con los rechazos a los lugares comunes y a las preguntas de un ¿a dónde voy?, ¿qué hago mientras tanto?, ¿por qué comienzo a sentir esto que ya me había pasado pero que luego según yo lo había superado? Se abre la posibilidad de caminar sin una lógica transeúnte, ir por la ciudad mintiendo cada paso ejecutado, observando cada paraje o kiosco sin ningún significado de atribución, observar a cada chica que cumpla con tu estética femenina y sentir un efímero sentido social; sintiendo ser alguien especial o elegido que fue arrojado al mundo sin tener esencia ni existencia que logre coodificarte como un ser humano: una mentira que vas contruyendo en ti para valorarte al menos un poco. A veces odiar y vomitar cada rostro que se te cruza, de aniquilar de una vez por toda la humanidad y ponerle fin a la mentira del humanismo y del hombre en sí y así llegue la naturaleza a su verdadero ser. Preguntándo qué significancia tiene la comunicación para llegar a un conocimiento realmente sincero entre nosotros; si existe o no ese sincero conocimiento o estamos vacío de sentidos y que toda las afecciones que se nos hacen presente como el Amor no son más que construcciones religiosas que hemos inventado para así asegurar estabilidad y rechazo a la soledad; odiar el amor y alejarse de la totalidad de los sentimientos que piensas que podrían esclavizar a tu ser y aún más al ser humano; ver a las parejas besándose o de caminar de la mano y las ves y luego dices ¡ qué par de adormecidos y esclavizados sois!; sin embargo necesitas de todo aquello y lo odiado para estar tranquilo y estable...¿ te mientes?
El vagar de aquella forma se va convirtiendo en una terapia inconcientemente sana, purificadora y emancipadora. La hiper-independencia a casi todo permite que la conciencia se vaya abriendo a dimensiones cada vez más ocultas y socialmente absurdas. La indiferencia es un devenir contradictorio que por momentos no va a ser bien recibido, pero individualmente puede ser uno de los momentos que más puede auxiliarte con el peso del Tiempo y de las Verdades y así encontrar tu propia felicidad.

domingo, 11 de julio de 2010

Último pasaje de El Extranjero

"En cuanto salió, recuperé la calma. Me sentía agotado y me arrojé sobre el camastro. Creo que dormí porque me desperté con las estrellas sobre el rostro. Los ruidos del campo subían hasta mí. Olores a noche, a tierra y a sal me refrescaban las sienes. La maravillosa paz de este verano adormecido penetraba en mí como una marea. En ese momento y en el límite de la noche, aullaron las sirenas. Anunciaban partidas hacia un mundo que ahora me era para siempre indiferente. Por primera vez desde hacía mucho tiempo pensé en mamá. Me pareció que comprendía por qué, al final de su vida, había tenido un «novio», por qué había jugado a comenzar otra vez. Allá, allá también, en torno de ese asilo en el que las vidas se extinguían, la noche era como una tregua melancólica. Tan cerca de la muerte, mamá debía de sentirse allí liberada y pronta para revivir todo. Nadie, nadie tenía derecho de llorar por ella. Y yo también me sentía pronto a revivir todo. Como si esta tremenda cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, delante de esta noche cargada de presagios y de estrellas, me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraternal, en fin, comprendía que había sido feliz y que lo era todavía. Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, me quedaba esperar que el día de mi ejecución haya muchos espectadores y que me reciban con gritos de odio."

domingo, 27 de junio de 2010

pluralidad y unidad.

Cuando hablamos del orden, ya sea para la organización de una sociedad o la estabilidad individual, siempre pensamos o nos ligamos a la idea de un estado relativamente quieto y regular. La noción de orden por la cual nos regimos y nos enseñan desde nuestra infancia, es el estado bajo el cual las regularidades de las prácticas o de las ideas se ejecutan dentro de la normalidad, sin ninguna inconveniencia tanto desde el interior de este funcionamiento como del exterior. Esta noción, la cual la podemos llamar logos o razón, es el patrón esquemático a priori que poseemos en nuestra estructura mental para coordinar nuestras acciones hacia un fin ordenado. Así como Parménides postulaba el orden de la realidad bajo los conceptos de un ser estático e inamovible, Aristóteles y Platón asociaban la felicidad – como un bien en sí mismo último al cual puede llegar todo ser humano- con la virtud de la templanza. Este último estado, el cual el hombre es capaz de controlar sus pasiones y poder moderarse en su comportamiento en consonancia con la razón, es la misma idea de estabilidad con la cual la mayoría del hombre ha vivido para el ordenamiento de la realidad y la unidad con el mundo. El orden social debe estar regido por la unidad del pensamiento de los hombres; el lugar en donde conviven y existe una pluralidad tanto de elementos como de pensamientos, se deben unificar bajo ciertos principios para alcanzar una realidad que sobreviva permanentemente, y más aún, imperecederamente. Esta unidad que permite el orden social no es una creación artificial ni espontánea, sino que arbitrariamente los hombres que componen una sociedad se van adaptando inconcientemente a un logos unificador. Uno de estos principios totales puede manifestarse bajo muchas formas: moral, normas, patria, nación, dios, ley, etc. El orden establecido por ciertos principios que no tienen por finalidad más que el orden permanente de la sociedad, tienen que defenderse y a la vez resistir a lo que podríamos llamar las contradicciones, ya sean internas o externas del orden establecidos. Estas oposiciones que se puede generar en la pluralidad del orden social pueden desembocar en transformaciones o cambios.

Es ante este devenir por el cual se puede ver amenazada una realidad unitaria, en donde una sociedad quizá fuertemente ordenada y establecida bajo principios inmanentes tanto para los habitantes del país o la ciudad,  sufra contradicciones entre fenómenos que inherentemente son opuestos. Por ejemplo, un orden establecido bajo el principio religioso en donde la libertad individual queda subyugada a la voluntad de quien gobierne, es vulnerable a una posible contradicción entre los gobernados. La alta probabilidad de que se generen estas contradicciones y que a la vez resulten transformaciones depende de la pluralidad que exista dentro de ese orden social. Es decir, en el mismo orden religioso, el cual se mantiene por la unificación desde la voluntad de quien gobierne, no hay una alta pluralidad en la sociedad, sino más bien un cuidado fuertemente de la unidad, es muy probable que ante este escenario de baja tolerancia a lo diverso e inflexibilidad de nuevos pensamientos, en este caso religioso,  se generen contradicciones en el funcionamiento de la sociedad. Lo mismo puede suceder, y que se da en la mayoría de las veces, en el orden político, en donde la figura del Estado, que bajo los gobiernos totalitarios que van en búsqueda de la utopía de un pensamiento único para la sociedad, resisten a las contradicciones y transformaciones que se generan producto de su inflexibilidad a la pluralidad de pensamientos.

La historia universal puede que sea un ejemplo empírico de estas constantes transformaciones con la que ha sido partícipe el mundo social; distintas formas de gobierno, diferentes ordenamientos sociales, luchas en pos del poder, guerras entre naciones y estados, etc. Mientras que por la dimensión física la naturaleza también está en constante flujo, la cual permite que el mundo en su materia este permanentemente transformándose, y que a su vez, repercuta en el orden social. La oposición de contrarios que contribuya a otros horizontes sociales y naturales, es la condición vital para que el hombre en su mayoría vaya experimentando sensaciones nuevas dignas de conocimiento. El problema actual ante el cual se está concibiendo el orden social, bajo los principios de unificación para resguardar a través del tiempo el pensamiento único, no le dan la suficiente libertad a ciertos sujetos para ejercer sus propias ideas. La estabilidad de la cual sosteníamos antes,  o la templanza del ser humano para alcanzar el bienestar y así la felicidad, o el orden social visto desde prácticas culturales permanente y totalizadoras; no le dan la participación necesaria a la permanente transformación. No es que sea lo uno o lo otro, sino que debe haber un equilibrio entre ambas líneas de pensamientos, condición la cual no se da entre los que sostienen el poder y el bien-común de la sociedad; la cual ha internalizado la relación entre estabilidad y felicidad; o amor y fidelidad; modelo familiar y relación sexual; etc.  

lunes, 14 de junio de 2010

Yira Yira

Cada día lo establecido nos está escondiendo la tragedia. El tiempo sometido a toda lógica y  eficacia. Nada debemos perder. Pues donde el fracaso será rotundo la desgracia será eterna. Todo es calculable. Pues donde el reconocimiento es universal la condena será inminente. Todo es nostálgico. Pues donde el humano se compromete  a fines sociales la hipocresía será maquillada. El azar y la aventura se nos está escapando. Carpe diem y Ethos están siendo sujetados por funciones insípidas. Se nos oxigena necesidades, días de enamorados, familias bien compuestas, perros de razas, títulos, magíster, solidarizar en las alcancías para niños con mal formaciones y para un país sin campamentos. Nuestros rostros van cosechando sonrisas más abiertas y miradas complacientes preocupadas de no generar algún desacuerdo. Nos estamos volviendo cada vez más unidos. Más uniformes. Más estables. Ya las contradicciones son fenómenos del pasado. Fueron las causas de los períodos más oscuros e inestables de la humanidad. En aquellos períodos, tanto el espacio y el tiempo que nos brindaba la despreocupación material como también la libertad que nos generaba la carencia de necesidades ficticias; al menos, nos permitía, no tanto en un grado existencial, sino más bien ideológico, formularnos algunas preguntas y dudas sobre el guión de la obra que nos querían imponer. Ya todos aquellos cuestionamientos , preguntas y dudas que apuntaban hacia nuestra existencia sino habitan en el cajón del olvido descansan en el baúl de los miedos. Ahora necesitamos y deseamos tranquilidad, equilibrio. El punto medio es nuestro único lenguaje. Pero, ¿ qué estamos perdiendo?. No queremos saber la respuesta porque su presencia fonética marchitará las rosas que han florecido de esta nueva primavera. Vuelvo, insisto, recalco, subrayo. Una primavera sintetizada de pactos, de lobbys, de subsidios y bonos, de blancura, y por sobre todo, de Televisión. Esta última, la mejor escuela, destacada por su excelencia académica, ha logrado convencernos que la Tierra no es redonda, sino cuadrada. Toda efectividad educativa fue trasladada a cada una de nuestras casas. Recorramos nuestro hogar y encontremos en los dormitorios o comedores a nuestras escuelas, a nuestras universidades. En aquellas cajas se hallarán  salas con maestros exigiéndote que presiones el ON,  instándote asistencia obligatoria, obediencia y civilización. Transmitiendo nuevos deseos, nuevos placeres y emociones. Debemos acongojarnos al unísono con las desgracias que nos presentan. Bernales, Un Techo para Chile, 1810, Teletón,etc;  llorar y aflojar nuestra sensibilidad  con los deformes para así demostrar cuánto humanos somos. Consumir para ayudar. Debemos musicalizar las alcancías para que los parias dejen de vivir en casas de cartón.  Os servís al pobre, no unáis. Pues debemos participar de este show para entendernos.  Solo debemos actuar bajo su lógica para que así, nos doctoremos de filántropos, efectivos e unidimensionales. Y así podemos sustentar la rentabilidad, lo calculable, lo establecido. ¿ Y los valores?. Son los mismos. Pues es inevitable, estamos graduados de aquello, internalizados se hallan dentro de nuestros parámetros existenciales  aquellas dimensiones sin las cuales no seremos ni identificables ni deseables ni cuantificable ni rentables. Big brotheriswatchingyou. Sin embargo, no todo está oculto. Las contradicciones, la crítica, el azar,  el viaje, la letanía de Baudelaire, las mujeres, las conchas cotizadas, la experiencia, la vulgaridad, Dionisio, la locura, Sancho y Don Quijote. No solo son enemigos de estas máquinas inteligentes, sino que son puertos por los cuales nuestros principios de placer y libertad deben desembocar. Quizá  aquello que se nos niega no se expresará fuertemente ante nuestros ojos, pues más bien buscará los vacíos que irá dejando esta ecuación global y mortal. Ocuparía aquellos espacios no para pregonar burdamente la liberación del ser humano. Sino para demostrar que realmente somos hojas secas de otoños habitadas en una primavera plástica que no nos corresponde ni naturalmente, ni humanamente. Pues estaremos exhausto de hacer el amor con las dudas y las preguntas sobre nuestra existencia. Porque es en aquel acto donde nos daremos cuenta que estamos más muertos que vivos.

abril 2009.

 

 

viernes, 11 de junio de 2010

Cuando la suerte que es grela

En momentos donde el cuerpo te vuelve a recordar
tu pendiente negativa, con dos cascadas espesas
y pegajosas que suben y bajan por tu cerebro.

Una que otra mil batalla leída por los dias de Abril
llena de bronce y sangre y dioses malditos.

Que los caminos para llegar al conocimiento son
tan irreales como el canto torcido de la verdad.

Un par de zapatillas sin dentadura que le sonrien
bajo inocencia a los adoquines parisinos del XIX.

Un Santiago refugiado por una fuerza artificial
originada después de una hecatombe natural.

Una pre-frontal medial que me convence y obliga
vomitar colores sobre el vacio de la realidad.

La mentira que me penetra en la nuca del sol
y la frente de estos dedos frios autómatas.

Y que no se olvide la comunicación de sus multiples
expresiones: de piel, de retinas, de manos.

Que por estos dias una imponente figura femenina,
patrona de nuestra estética moderna y helénica;
me mira, me abraza, me acompaña. No me besa.


Que la ley de la ley del amor o la moral o no se
qué violencia; me descompone la esperanza.

Y yo, no me siento nada de bien.

miércoles, 26 de mayo de 2010

TORMENTOS

Recordando a Cioran...

TORMENTOS



La soledad es insoportable, a solas conmigo mismo, a solas con mis pensamientos.
No sé como distraerlos, como atontarlos para que no me atormenten. Surge entonces la rabia ante la impotencia, y la agresividad es un pequeño paso que doy en ese estado.
Sentirse solo y estar solo no es lo mismo, pero en mi caso, sí, me siento solo aún cuando no estoy solo, pero lo siento mucho más cuando esa soledad es también física.
¿Soy demasiado consciente de la realidad, y los demás viven en un sueño de idiotas del que no quieren despertar (cosa que no les reprocho), o soy yo el estúpido que cree ver demasiado, sin ver nada?.
Sea cual sea la respuesta, puedo decir que nunca he pedido estar aquí y aún estando aquí, sólo pienso en cómo salir, sin hacer ruido, sin que se note mi ausencia, como si nunca hubiera estado. Y de esa manera, sentir la ilusión de no haber existido nunca.




En plena tempestad...

El día después siempre es tranquilo, ya se sabe, la resaca y el cansancio hacen que esté tirado como un muerto en el sillón mirando la tele aunque me importe una mierda lo que estén echando en ella. Sin embargo, hoy me he levantado de muy mala leche, y con impulsos homicidas y suicidas. Ha aflorado mi odio a este mundo y a esta vida y a mi mismo por estar en ella. Pongo Presuntos Implicados en la cadena de música, me gusta su voz y me gustan sus canciones, me relajan y quizás consiga ponerme en paz conmigo mismo y el mundo. Tengo ganas de llorar pero no lo consigo, la rabia me lo impiden, desearía golpearlo todo y tirarlo por la ventana y luego yo detrás, pero vivo en un primero, ¡no vale la pena!. Odio y rabia, tristeza y derrota, cansancio y resaca, todo esto a la vez es lo que siento, y la verdad, levantarse así es asqueroso, o mejor dicho, levantarse a un nuevo día es asqueroso.




Nos echan a este mundo, y nadie nos ha preguntado si queríamos nacer, nadie nos previene de lo que nos espera, ingenuo pensamiento el que dice que la vida es un don, algo que deberíamos agradecer cada día que nos despertamos y cada día que pasamos y seguimos aquí...
Yo pienso (y empiezo a pensar que pienso demasiado) que también puede ser una carga, una pesada carga, que día a día algunos de nosotros llevamos encima sin poder quitárnosla, pero deseando hacerlo. No estoy loco, nadie debe juzgar que mi lucidez significa locura, ¿o quizás sí?, y por eso los cuerdos están en el manicomio.
Lo he intentado, claro que lo he intentado, pero la ¿gracia? del asunto es que he fracasado... Así que aquí sigo, sin saber muy bien qué hacer.
Una de las cosas que tengo más claras, es que la sociedad tal como es ahora, no me gusta, vivo en ella porque no me queda otro remedio, y porque al mismo tiempo que la aborrezco, la necesito para subsistir. Pero no me gusta, quizás en lugar de ¿avanzar? tanto en el campo de la tecnología, de la ciencia, del consumismo,... Deberíamos pararnos en seco y mirar atrás, mirar lo que vamos dejando a nuestra espalda, recapacitar y meditar en si realmente estamos siguiendo el camino correcto, o por el contrario, estamos destruyéndolo todo a nuestro paso como Atilas de pacotilla.
Mi pesimismo, como le llaman los demás, o lucidez, como le llamo yo, es una pesada carga que tampoco pedí llevar. Es difícil vivir así, y casi merezco una medalla por, a pesar de todo esto, seguir levantándome cada día, ir al trabajo y colaborar en algo que no deseo que siga así, sino aniquilarlo.
La aniquilación es renovación, porque al final de ella, la vida (esa eterna inmortal) vuelve a resurgir... Si tuviese el poder, destruiría al hombre, limpiaría de la tierra su huella y la dejaría libre para que la naturaleza recupere lo que siempre ha sido suyo. Y quizá, en un futuro lejano, la evolución haría que un nuevo ser inteligente poblara este planeta. Porque no considero que el hombre sea un ser superior, ni inteligente, creo que es un ser peligroso por su gran (casi ilimitada) capacidad de contaminación. Y su carente capacidad de creación, allí donde toca, la caga. Dejando un montón de mierda a su paso.

¿POR QUÉ ESTOY AQUÍ?
¿POR QUÉ NADIE ME AVISÓ?
¿POR QUÉ, PADRES, ME OBLIGASTEIS A NACER?
¿POR QUÉ A CADA PASO QUE DOY TENGO LA SENSACIÓN DE NO AVANZAR?
¿POR QUÉ PIENSO DEMASIADO?
¿POR QUÉ NO PUEDO ESTAR IDIOTIZADO COMO LA GRAN MAYORIA?
¿POR QUÉ?... ¿POR QUÉ?... ¿POR QUÉ?...




Me pregunto muchas veces porqué soy así, porque tengo que ser tan consciente de que la vida es una mierda, que tal como la vivimos, tal como la sociedad nos impone una rutina, unas obligaciones, unas normas, unas prohibiciones,... es difícil vivir, es un sinsentido, esto no es vida, y a veces pienso que para vivir así, mejor no vivir. 
Hay quién se pone metas, objetivos, cree en algo: en un dios, en el amor,... pero es difícil creer en algo, sino crees siquiera en ti mismo y en que tiene algún sentido el que cada día te levantes, vayas al trabajo, te conviertas en una especie de máquina durante unas ocho horas y luego vuelta a casa,.... ... ... ... y así día tras día. Nadie está contento y sin embargo no hacemos nada por cambiar las cosas porque no sabemos qué es lo que podemos hacer, no sabemos cual es la solución porque no la hay, la única solución, y aunque parezca absurda, es vivir en una dulce ignorancia, ser un iluso, un estúpido que no piensa ni ve más allá que lo que alcance su mirada. No aspirar a nada más que las migajas del pastel que caigan en tus manos, y ya está, ser un conformista, sin apenas voluntad ni decisión, una especie de marioneta que ni de moverse se preocupa porque ya hay otros que se encargan de ello. 
No vale la pena, ¿para qué?... en fin, vivo aburrido y escéptico. ¿La amistad? ¿el amor? ¿la familia?, conceptos que poco me dicen ya, y quizás no sea por desengaños sino porque no creo en sentimientos que son imposibles en una sociedad como esta, o en una vida como esta. El hombre está condenado a no vivir en paz nunca, allá donde vaya, se sentirá obligado a cambiarlo todo y a adaptarlo a su gusto, con la excusa de que es lo mejor. Así va destruyéndolo todo y creando mierda a su alrededor, porque si algo hay perdurable que pueda crear el hombre es mierda: suciedad y basura allá por donde pasa. 

No existe un dios, no existe un diablo, estamos solos ante nuestro destino y de él deberíamos ser dueños, pero no es así, nos imponemos normas, absurdas en su mayoría para dominar la vida y las acciones de los demás. No existe un dios, no existe un diablo, porque si así fuese, ya se hubiesen encargado de destruir la humanidad, en vista de lo imperfecto de su naturaleza. El hombre es un gran fallo en la naturaleza, una imperfección, un virus que mata poco a poco. 
Quizás existan, y quizás no lo destruyen ¿porqué quién creería entonces en ellos?, ¿cual seria la razón de su 'existencia', ya que el hombre es el único ser 'racional' sobre este planeta que puede crear y creer en cosas irreales como entes superiores, ¿quién entonces iba a creer en ellos?, ¿quién iba a adorarlos y a alimentar su vanidad?. 

No creo que le haya pedido demasiado a la vida, en realidad bien poco, esperaba algo más y ese algo más no ha llegado y no llegará (me temo). Sinceramente me gustaría estar a gusto con lo que tengo, y es eso precisamente lo que quiero pero no lo consigo, siempre quiero algo diferente a lo que tengo y cuando obtengo ese algo distinto (cuando lo logro) parece que ya no es tan bueno como pensaba o parecía, y es cuando miro hacia otro lado (para tratar de olvidar de eso que tengo y que no es lo que yo quería) y descubro que no, que estaba equivocado, que precisamente esta ahí, mi meta, mi objetivo, mis anhelos están ahí, y comienza la lucha otra vez para tratar de obtener ese otro 'caramelo' que he visto, y que llena otra vez mi vida con una ilusión, una nueva meta a conseguir. Pero la magia siempre desaparece cuando lo consigo, en los casos que no lo consigo, esa es la razón de mi malestar, de mi 'desgracia', el no conseguirlo, porque así justifico mi insatisfacción, mi desgana de vivir, mi completa indiferencia ante los acontecimientos. Saber esto y no saber que hacer para solucionarlo es desesperante. Cuando hace años tuve la lucidez de intentar suicidarme, ese creo que fue el momento más pleno y consciente de toda mi vida, el más real y más consecuente. Nada hay en esta vida que pueda llenar este enorme e insaciable agujero negro que anida en mi interior, todo se lo traga y desaparece como si nunca hubiese existido. El Vacío es mi sino y mi sentido de vivir, porque cuando eres joven te engañan con falsas promesas e ilusiones sobre la vida, y nada de ello es cierto. La vida no es gran cosa, además de no darte nada, es simplemente una estancia en una gran mansión, la cual no es más que la estancia contigua ni menos que la otra ni la de más allá,... todas son igual de insignificantes y carentes de sentido, porque no existe ese sentido que nos empeñamos en imprimir a todos nuestros actos y a todas nuestras decisiones. Nada de lo que hagamos va a cambiar nada realmente, nada,... porque nada somos y en nada nos convertiremos, por los siglos de los siglos hasta el final de esta mierda de mundo.




La gente me produce asco, tengo asco hasta de mi mismo. Deseo una destrucción completa de todo lo humano, incluidos ellos e incluido yo, ya que no soy especial ni mejor que ellos. Soy una mierda más puesta en este mundo sin mi aprobación. 
27 años son más que suficientes para poder soportar todo este absurdo que me rodea y que me invade, es suficiente para ver que todo lo que hacemos no servirá de nada, que ningún sentido tiene seguir sufriendo y siguiendo una rutina estúpida que no nos conduce a nada. Mierda de vida, mierda de sociedad, mierda de gente, mierda de sistema,... MIERDA, mi palabra favorita, sólo ella es capaz de describir sin esfuerzo mis pensamientos. 
Madrugo por las mañanas y pienso con ironía: "¡Bien, otro día más sobre este planeta!. Levantémonos, vamos a producir la ración de basura de hoy.". Me levanto, no sin un gran esfuerzo de voluntad (la cual hay que reconocer es considerable, me pregunto de dónde sale), toso (el tabaco dicen que mata, poco a poco). Salgo de casa, con ojos dormidos, mi mente todavía atontada, los cascos de mi discman en mis oídos (la música es lo único que soporto a esas horas, y casi es lo único que soportaría a cualquier hora). Me dirijo con paso raudo a la estación de tren, que me llevará a mi y al resto de las abejas obreras a esos campos de concentración mal llamados empresas. Cuando llego, mi cara (ya con un rictus de amarga tristeza) empeora hacia un enfado que no puedo dirigir contra nadie, porque nadie es culpable y al mismo tiempo, lo somos todos y hacia todos lo dirijo. No hablo, apenas saludo (¿Buenos días?, no para mi, desde luego), me siento en mi cubiculo, en mi celda. Aun encima, es verano, hace calor, y el aire acondicionado crea una malsana atmósfera artificial que perjudica más mis pulmones, ya jodidos por el tabaco. 
Al cabo de un rato, llega el jefe, ese temible bastardo, que se cree algo, que se cree que nos posee, cuando realmente no tiene nada, realmente no es nada, nada más que otra mierda con patas que camina con una falsa seguridad en si mismo. Me río de su seguridad, me río de su ficticio poder, porque cuando la muerte llega (y afortunadamente siempre llega) nada de lo que tiene o cree tener, le va a impedir pudrirse bajo tierra entre los gusanos. 
Tomo un café, el estimulante que necesito para mantenerme despierto y no caer en el sopor del aburrimiento, y en un sueño que trata de apoderarse de mi ser. Un sueño que realmente seria bienvenido, y mejor aprovechado que estas horas muertas de mi vida que paso aquí encerrado entre estas cuatro paredes mugrientas. 
¿Por qué no dejarlo?, ¿por qué no escapar?... sí, suena bien... ser libre, romper las cadenas... pero es irreal. Si sigo vivo (cosa que continuamente me planteo) y tal como están las cosas, necesito dinero para comer, pagar una vivienda, ... Y no me pienso convertir en un vagabundo, porque ya es bastante dura y asquerosa la vida como para aún encima tener que depender de la caridad humana. No, para ser libre realmente, sólo hay una solución: la muerte. Aunque no haya nada después de ella, cosa que no sé, es la única salida para ser libre, realmente libre. Se terminan entonces las ataduras, trabajar, pagar, llorar, sufrir, reír, soñar, enfermar, el miedo, el amor, el odio, ... Sólo necesito el método adecuado y podré hacerlo, porque hasta ahora, he fallado. 

Pensándolo bien, no me hubiese importado nacer si en lugar de ser humano, con su supuesta inteligencia, hubiese nacido animal. Cualquiera, me es indiferente: desde una mosca hasta un elefante... Pero al fin y al cabo, animal, ser que sólo existe y vive, no se preocupa de mañana, no se preocupa de lo que hizo ayer. Para él solo existe el ahora, un ahora que cambia según sus necesidades: comer, procrear, descansar, ... Así debiera ser nuestra vida: vivir el ahora, sin preocuparnos de nada más, sin tantas normas, sin tantas complicaciones, sin tantas fronteras, ... Ser, existir, vivir, nada más... No deberíamos pensar tanto, los que lo hacemos y los que no, felices ellos porque de ellos es el reino de la felicidad y la ignorancia (eternas compañeras). 

Soy egoísta, dicen, y lo reconozco. Sólo pienso en mi, no hago más que quejarme, sin pensar en que los demás también sufren... Pues si también sufren y quieren acabar con esa agonía, ¿qué coño estamos haciendo?, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo y lo cambiamos todo? o mejor, ¿por qué no nos ponemos de acuerdo y nos autoexterminamos todos?. 

¿Por qué me siento tan asfixiado? ¿por qué tan aislado? ¿por qué tan agobiado?... ¿Quién me ha enseñado a ser así?, ¿por qué he elegido este camino de penuria y sufrimiento?... ¿Alguien me podría ayudar?, sólo me gustaría ser idiota para no preocuparme tanto, o ser tan inteligente que desde mi superioridad no me afecte tampoco la mediocridad y la rutina. ¿Alguien tiene la sabiduría? ¿alguien la llave de la tranquilidad?... No quiero morir, pero tampoco vivir así, y no existe punto intermedio, o mejor dicho, sí que existe y en él estoy: malviviendo, una especie de zombi, un muerto en vida que no se decide por ninguno de los dos caminos porque no es capaz de llegar a ninguno de ellos. Soy así desde muy joven, casi podría decir que desde que tengo uso de razón. Es demasiado tiempo para sufrir. Siempre pensaba que cuando creciese, la madurez y la experiencia me ayudarían y vería la luz al final del túnel, incluso (era demasiado romántico todavía) que el amor podría sacarme de la oscuridad, pero el tiempo pasó, los amores también,... y nada me ha ayudado, nada ni nadie, porque he llegado a la conclusión de que si hay salida (cosa que ya dudo) debería estar dentro de mi y que si no la he encontrado es porque esa salida no
existe.


Emile Cioran.

martes, 11 de mayo de 2010

El tiempo no para

Preguntarse por el sin sentido de las cosas es la lucidez más placentera y a la vez más tormentosa de la vida. En cuanto sospechamos en la utilidad o el valor que nos pueda generar acciones permanentes, movimientos o las mismas cosas que sustenamos; creo que es en ese mismo instante de reflexión en que ya se ha perdido la utilidad o el valor de aquellas cosas que realizamos o poseemos. Quiero decir que el acto de reflexión sobre el sentido de las cosas nos hace despertar del estado de drogadicción con que nos adormece la realidad. Por cuanto más vivimos sobre esta tierras, más lucha el mundo por invertir nuestros sentido por los suyos. Cuando adquirimos la sensibilidad y el pensamiento del mundo real, o mejor dicho, de la masa, del rebaño, de la sociedad; nuestra conciencia racional se va viendo mas afectada por la fuerza del exterior. Nos hacemos impermeables con el curso de los sentidos del mundo. Pues fue él y su monstruo adormecido quien nos ha engendrado para pertenecer a la raza más inepta del universo: el ser humano. Actuamos totalmente inconciente en nuestro presente y proyectamos un devenir con la idea de libertad, nos creemos constructores de nuestro futuro; sin embargo, esa es la idea más falsa con la que sobrevivimos y con la que el mismo mundo ha sido capaz de dibujarla para que nos quedemos tranquilo por un momento. Es ante todo esto la consideración de una constante sospecha al sentido de todo. Le maquinaria de la realidad que ha sabido constituir nuestra existencia en miseria y condena eterna, cada año se va alimentando de nuestra inocencia, de nuestros rostros malditos de sumisión y obediencia. Nietzsche sentenciaba en su momento que todo ser viviente es obediente, si nos somos capaces de romper con todo esto. Claro que él se refiere a un plano valórico y moral. Pero no creo que la destrucción de esta tradición sea el comienzo de otra. Las ilusiones y utopías son tan absurdas que solo las creamos para sentirnos valorables dentro de una historia que no hace más que pasar sus ruedas mortiferas; y al sentirnos valorables para estar en una lucha en pos de una utopía, nos seguimos durmiendo con la dorgadicción de la realidad. El sentido de las cosas y del mundo debiera hacernos presente ya su falsa existencia. Es cuando detectamos o relfexionamos del vacío que contiene el sentido u orden de nuestras vidas en relación con el mundo de la realidad; es en aquel instante como ya dije, donde se evidencia nuevamente que todo carece de sentido. Sin embargo, cuando solo actuamos mecanicamente bajo ciertos comportamientos cotidianos o principios tradicionales o visiones de mundo alternativos que no solo saben reproducir más el orden y desorden de esta realidad; nuestra existencia se traduce a una vida sin cuestionamientos, a una vida llena de sentidos, de futuro, de felicidad, de bien-estar, de destino. La estabilidad que genera esta ultima es la condición humana. Somos unos excelentes artistas de nuestros propios micro-dioses ya diseñados por macro-dioses que bajo su voluntad, tejen el destino de nuestras vidas y existencia, haciendolas cada vez más funcionales a la reproducción de una realidad que no tiene más por objetivo que violar la inocencia de la preciosa libertad, es decir, la muerte. Esta llegara a todos los mortales, con un tiempo que no para.

sábado, 1 de mayo de 2010

Apartéi

¿ A dónde quedaba esto? Creo que en las pezuñas risueñas de mis lagunas. ¿ Cuál es tu final, hermano mio? Fuiste que a recorrer el contorno de la naturalza. La fecunda puta de tu miseria, mia y vuestra, señor cíclope. ¡ Usted, sublime desagradable! Tú, que quisiste darle muerte al viajero perdido y castigado por los dioses olvidados de hecatombes de mortales. ¿ Solo por el triunfo de una guerra te han castigado? Sigue tu camino de adversidades y la sabiduria envuelta en letras se desliazará por este suelo frio de madera y depositará en él toda la experiencia posible. Todas las presencias exteriores incorporadas en tu sucia piel y sobre tu tormentosa cabeza resaltarán la vulnerabilidad de la razón, enemiga de estas. Te transumatarán alquimicamente desde bestia a ser humano, otra bestia diferente. ¿ Sabes que escucho desagradables voces femeninas sobre este territorio? Quimera serás por los anchos sufrimientos del mundo. Vagando despierto por islas desconocidas. ¡No quiero escuchar más esas voces Dios mío! En fin, me he agotado lo suficiente para no seguir hablando de ti, errante existencia inhumana, pues sigue trotando de tierras en aguas. Hasta pronto. Qué placer se sufre cuando acabamos de terminar una comunicación que se sostiene sobre un final forzado y fingido. ¡ Deja a su orgasmo! ¡No quiero seguir escuchando esas voces femeninas! Te lo pido una vez más Dios mio: Silencia al mundo...La comunicación. La prostituta más dominante enemiga de la soledad. ¿Sabes qué? Me comienzo a sentir un poco mal. Ya no quiero ir más sobre las madrugadas micros de vuestra ciudad para escupir la varda. Se me ha calentado la pierna derecha. Quiero desvelar mi conciencia limitada por un espacio reducido fabricante de juicios esenciales. Violar a los perros de la noche que acompañan a Apolo. La gente es extraña. El sentimiento de un exiliado político hacia su casi olvidado pais. Así es mi melancolía por vos(ce). Quiero escuchar nuevamente tu dulce voz francesa. Quiero que me vuelvas a corregir todas las pronunciaciones de los nombres gordos de tu pais. Quiero volver a enseñarte el diccionario chileno.Ven, hacia mi. Vuelve pronto. O si no, subiré yo a verte, a leerte que otra oda de Neruda. Que un sexo descontrolado por toda la vigilancia de la noche. Que el retorno constante de una respuesta testaruda e inaccesible para mi vida.

jueves, 29 de abril de 2010

Que es sordo y es mudo, recién sentirás.

El resultado de un acto voluntario siempre recae en la creencia del altruismo e interés colectivo. Nos sentimos conducidos por unas aguas cálidas de caridad en un río de solidaridad. El ayudar a otro sin ningúna obligación material se relaciona directamente con aquella fuerza moral. Esta última es la que te incita a mover los pies y las manos para actuar por un fin e ideal colectivo. Cometemos el acto de ayudar con la creencia de un resultado efectivo y tangible; el cual no deja de ser cierto y visible. Nos genera una satisfacción religiosa - o ideológica para otros casos-, visualizar el resultado material y espiritual de nuestros actos: ver a los afectados con una sonrisa espontánea de agradecimiento y un cuerpo provisoriamente resguardado de los infortunios de la naturaleza o de las implicancias sociales. ¿ Es el ser humano un animal naturalmente altruista? Creo que no hay respuesta para esto, ni tampoco una verdad universal; que tan mal les ha ocasionado a los filosofos buscar la verdad como única y totalitaria. No obstante, me inclino por una aproximación coherente de verdad, con probabilidad considerable de ser refutada.
En esta época donde me ha tocado ser conciente de mi conciencia, con una realidad enferma de incoherencias y musicalizada con percusiones del absurdo; me atrevo a firmar que el ser humano es egoista por naturaleza. Desde que nos insertamos en comunicación con los otros hasta ser artifices de nuestras propias ideas e ideologías y comunicarnos con nosotros mismos en relación al mundo que nos rodea; existe el bien-estar existencial de sentirnos vivos. Ese sentimiento de reconocer nuestra vida activa dentro del mundo no tiene otra máscara de la revalorización de nuestra existencia. La necesidad natural de vivir en sociedad dosifica en aumento nuestra capacidad artística de ser escultores idealistas de nuestros fines. Esculturas mentales creadas no con nuestros propios materiales; sino con el abastecimiento también artificial de la sociedad. Transitamos y sudamos y aprendemos y luchamos por fines anímicos que revitalizan el desarrollo de nuestra existencia; nos creemos - artisticamente- capaces y cooparticipes de algún cambio o reforma hacia alguna incoherencia que vemos desde nuestros propios pensamientos. O por el otro lado, y el más visible y notorio de nuestra comunidad global; es la reproducción a los más tradicionales fines y motivos que sustentan nuestra existencia; llamese futuro profesional para este último, como movilidad social para el primero.